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El Señor Elías era uno de esos
personajes populares que están siempre presentes
en las plazas de los pueblos. Su plaza era la de
la playa de Mogán. En cualquiera de los bancos que
rodean la misma se sentaba, siempre acompañado con
su bastón de caña. Era muy lacónico. Su
comunicación con los otros se expresaba sin palabras o con muy pocas. Su mirada
perdida se
adentraba en el mar, se entretenía en el juego de
los chiquillos, en las partidas de zanga de los
lugareños, en los comentarios de las mujeres que
iban y venían en sus labores cotidianas. Con su
sencillo atuendo, deambulaba por la plaza o vendía
lo que podía a los moganeros, caña dulce, naranjas
o lo que hubiera. El Ayuntamiento de Mogán decidió
realizar un homenaje en forma de escultura que
recordara a este hombre sencillo y pintoresco. La
concejala de Cultura del Ayuntamiento, Doña Carmen
Rosa Hernández, le hizo el encargo a Paco Suárez,
que contó con la colaboración de José Hernández
Moreno, profesor universitario de origen moganero,
para poder acercarse a la figura del homenajeado,
conocer sus características, sus costumbres, sus
rasgos, mas allá de lo que reflejan los
fotografías.
Esta escultura fue modelada en barro,
sobre armazón de hierro y fue fundida en el taller
de fundición “Bronzo”, de Tenerife.
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