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Mariquita de los Ángeles
Sánchez Hernández fue una señora que se ganaba el
sustento vendiendo golosinas a los chiquillos de
Agüimes, uno de ellos era Paco Suárez. Era un
personaje popular, que estaba sentada en algún
banco de la plaza de Ntra. Sra. Del Rosario todos
los domingos y días de fiesta. Las primeras
golosinas fueron chufas y altramuces (chochos),
luego vendrían los chicles de bazooca, los
pirulíes, los regalices, etc. Al autor se le
ocurrió que el recuerdo de Mariquita debía
permanecer en esa plaza por la que deambuló tantos
años entrañables de la infancia de muchos niños agüimenses, por eso propuso la escultura. Fue
donada por el autor a su pueblo, e inaugurada en
la fiesta de San Sebastián, en enero de 2002. Fue
un acto muy emotivo, en el que se le saltaron las
lágrimas a más de uno/a. El autor tenía una
tremenda afonía y no pudo hablar, pero recibió las
felicitaciones de la gente de Agüimes, que
agradecía encontrarse de nuevo con Mariquita.
Para conseguir el parecido,
el autor se basó inicialmente en una foto de carné
facilitada por la asociación La Salle, de Agüimes.
Luego visitó a Dña. María de los Ángeles en la
Residencia de S. Nicolás de Bari, en Sardina del
Sur, Sta. Lucía, Gran Canaria, donde las monjas le
facilitaron otras fotos de Mariquita y le ayudaron
a realizarle otras directamente a ella, aunque no
pudo colaborar mucho, dada su avanzada edad. La
dificultad estaba en sintetizar rasgos de
distintas edades y que se pareciera, pero el
artista contaba con su recuerdo, su imagen real de
Mariquita, lo que le sirvió de guía.
Esta fue la primera escultura
realizada en bronce por Paco Suárez. Fue modelada
en barro sobre armazón de hierro en el año 2001,
durante dos meses de permiso en el instituto. Se
fundió en los talleres “Funcho Esculturas”, en
Arucas, Gran Canaria.
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