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Tras la remodelación de la carretera de acceso
a Agüimes, desde el sur, quedaron unas paredes de
montaña
recortadas por los ensanches que se
produjeron. Para cubrir una de esas paredes el
Ayuntamiento de Agüimes le solicita a Paco la
confección de un mural con el símbolo popular del
municipio: el lagarto. Para ello, Paco Suárez
realiza una serie de bocetos, de los cuales se
seleccionaron seis o siete. Las siluetas de estos
reptiles se bibujaron sobre planchas de acero
cortén de cuatro metros por dos y se recortaron en
el taller de D. Carmelo Castro, en el Polígono de
Arinaga. Los operarios municipales fijaron dichas
siluetas de hierro en la pared de la vuelta del
Ancón, con unas patas de hierro clavadas a la
roca. Posteriormente se procedió a pintar las
siluetas de distintos colotes, que le dieran al
conjuntovivacidad y un tono jovial, desenfadado.
Una vez colocado el conjunto, quedaron unos huecos
que posteriormente se cubrieron con otros
lagartos, copias de los anteriores. Esta fue una
obra que el artista realizó desinteresadamente
para su pueblo. Uno de los lagartos propuestos se
convirtió posteriormente en una pegatina para
coches con el nombre de Agüimes, que adoptaron
inmediatamente los agüimenses.
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