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PACO SUÁREZ DÍAZ
“La obra escultórica de Paco Suárez tiene como
característica común el buen hacer que se traduce
en el dominio de los conceptos claves de la
escultura de todos los tiempos, una técnica de
factura clásica que no pierde nunca frescura.
Llama la atención la elección de los detalles, los
objetos que acompañan a sus personajes, gestos,
posiciones,…logran una interacción inmediata que
va directa a la parte, bien de la memoria bien de
lo que nos hubiera gustado vivir o de lo que nos
gustaría encontrar a lo largo de nuestra vida.
Dan ganas de conocer a los personajes que este
escultor recrea y “construye” porque son parte
suya, salen de su universo, de su sensibilidad, de
lo hondo de su ser, donde en un momento de su
experiencia vital aparecen seres como aquellos,
pedazos del paisanaje de su querido Agüimes o de
su fantasía, provista de detalles y sutilezas”.
Dña.
Elsa de la Hoz González - Licenciada en Bellas
Artes
"El
artista Francisco Suárez Díaz se ha
convertido en un referente de la escultura urbana
insular. El escultor es capaz de trasladar
cualquier idea al bronce definitivo: ninguna
temática se le resiste. Debemos resaltar su
interés por el estudio anatómico del ser humano,
que en definitiva es el destinatario de su
creación, y su interés sobresaliente por la
captación de la psicología de sus personajes,
logrando acaparar la atención obligatoria del
espectador. También es destacable la preocupación
por captar los rasgos identificativos físicos y
psicológicos de personajes del acervo cultural
canario en los bustos y esculturas que ha
realizado…
En definitiva, quiero hacer
constar la doble capacidad de Francisco Suárez
Díaz para comunicarse con la sociedad a través de
su arte: docencia y creación, binomio fundamental
para que se produzca una interesante y
enriquecedora comunicación."
Pedro Andrés Naranjo Jiménez - Ldo. Historia del
Arte
"…
no es Paco retratista de reyes ni
potentados, sino del pueblo sencillo que es quien,
con su sudor, construye la verdadera historia de
los pueblos y les confiere identidad. Su labor es
encomiable: devolverles a los auténticos
protagonistas el lugar que les corresponde.
Si Paco te habla de su trabajo de escultor, verás
sus dedos moldear el aire con afán de transmitir
lo que para él significa el oficio, con gesto que
delata su doble condición de profesor y de
artista, en un esfuerzo por sacar de sí mismo su
pasión por reproducir el mundo para ofrecérselo a
los demás.
Vano intento. El artista es el artista y los demás
nos conformamos con descubrirlo en su obra
creativa. Y cuando procede de un hombre con el
talento de Paco Suárez, conformarse con eso es un
premio."
D. Antonio Lozano González - Escritor y profesor
“Si para juzgar una obra es fundamental el
análisis crítico de los entendidos, no es menos
importante la aceptación del espectador. En el
caso de Paco Suárez, su obra, distribuida por
distintos municipios, siempre en espacios
públicos, ha conseguido tocar de lleno los
sentimientos de aquellos a los que va dirigido su
empeño artístico.
Paco ha convertido su labor en un mundo de
sensaciones que se integra y convive, de manera
estrecha y cercana, con su entorno y sus
moradores. Ha sabido establecer una relación con
los ciudadanos desde la ejecución formal de una
idea que ha impregnado de historia y de vida,
cuidando los detalles con minuciosidad y
preciosismo, sin obviar la expresión vital más
íntima y, por tanto, más profunda, de la figura
que modela.
A lo largo de su andar por el mundo de la
escultura, el más visible y al que ha dedicado más
esfuerzo en los últimos años, Paco Suárez nos ha
ido legando un trabajo coherente, riguroso, pleno
de formalidades estéticas pero también de
sensaciones y valores que tienen bastante que ver
con la historia de este pueblo y con los hombres y
mujeres que han construido su historia”
D.
Antonio Morales Méndez - Licenciado en Historia
del Arte.
“Lágrima de hielo y agua sobre el bronce al sol.
Crear para sobrevivir al tiempo y a la vida.
Antepasados reflejados, hombres y mujeres, sangre
y aliento plasmado sobre el frío bronce. Solloza
el niño-grande. Sonríe mientras modela en barro y
arena, con salitre y viento. Espectros del pasado
que lo adelantan y se le enfrentan. Estirpe del
señorío que le grita sin sonido. Calor y ternura
de madre y ejemplo de padre.
Instantes más segundos, veranos y
primaveras, arrugas añadidas al álbum, besos y
desamores, bronce sobre bronce, olas dentro de la
misma ola… paso del tiempo… muerte y vida. La obra
sobrevive al autor. Paco Suárez se fue, Paco
Suárez permanece. Su obra se mantiene, su memoria
también. El niño-grande lo consiguió. Eres
inmortal viejo amigo.”
D. Juan Antonio Brito Curbelo
-
Licenciado y profesor de Historia. "Recuerdo que Paco Suárez Díaz,
descollaba entre sus compañeros por su notable
habilidad para el dibujo, pericia que dejó
meridianamente clara con la presentación de un
boceto a lápiz para la decoración de una pieza
teatral que preparábamos. Barruntando cualidades,
le animé a que lo plasmara en grande, y a color,
para que sirviera de telón de fondo que ilustrara
la escena de la representación teatral. ¡Fue todo
un acierto!
Recuerdo que, animados por el éxito,
nos aventuramos cierto día en una visita a un
Centro Comercial de Las Palmas de Gran Canaria con
la idea puesta en la adquisición de los más
elementales y módicos útiles necesarios para la
práctica de la pintura, pues Paco Suárez atisbaba
maneras que prometían un más que probable maridaje
con el mundo del arte; se intuía en él, cercano,
el alumbramiento de un nuevo amanecer en el que
los colores, las formas y los volúmenes brotaran
de sí con la fuerza, la expresividad y el realismo
que avizoraba. ¡Y no me equivoqué!
Hoy constato que
Paco Suárez, una gema que me cupo el honor de
ayudar a descubrir, es toda una gozosa realidad,
un artista consagrado. ¡Y en su pueblo! ¡Y,
encima, enarbolando el testigo de la docencia que
me ha correspondido cederle! Seguro que, como
antes hiciera con él, la exigencia en el trabajo
bien hecho será la mejor garantía para la
conquista del futuro por parte de sus educandos."
D. Antonio
Rodríguez Martín - Profesor
"La temática
hiperrealista exagera la realidad que nos rodea,
acaso porque la propia realidad de la sociedad
actual obliga a muchos artistas a expresar
mediante un realismo exacerbado, lo que consideran
objeto de crítica y denuncia. Pero no es
precisamente esta variante la que motiva al
compañero Paco Suárez, sino la de un realismo
costumbrista en la línea de maestros como Francois
Millet. Temas como “La aguadora con su hijo”, “El
pescador”, “La quesera” o “El voluntario”, son de
indudable temática social, impregnada de
compromiso personal y de indudable temática
actual.
La ejecución de sus obras
me recuerda el trabajo de otros artistas como
Rodín en sus inicios donde la belleza deja paso a
un realismo veraz que con el tiempo son
impresiones de vivencias extraídas de la
observación de una realidad. Por eso, los rostros
de las empaquetadoras de tomates no expresan
intención de belleza en sus rasgos, sino tan sólo
aquello que apreciamos, y no es otra cosa que una
situación viva. Así entiendo yo la obra del
compañero Paco Suárez, como una obra viva y
abierta al espectador."
D. Carmelo Jiménez - Doctor en Historia del
Arte
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